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El defensor y el volante, expulsados ante Benfica, fueron castigados con rigor por la FIFA

La calma que Boca había logrado construir en su búnker de Fort Lauderdale se rompió de forma abrupta este martes al mediodía, cuando una noticia inesperada sacudió los cimientos del plantel. Todo transcurría con normalidad en el Hotel Hyatt Las Olas: los jugadores bajaban a almorzar, como cada jornada previa a un nuevo entrenamiento en la Universidad de Barry. Pero en medio de ese clima distendido, llegó un comunicado que alteró por completo el ánimo del grupo. Nicolás Figal Ander Herrera fueron sancionados con cuatro fechas de suspensión y, salvo que Boca alcance las semifinales, quedarán al margen del Mundial de Clubes.

La reacción fue inmediata: sorpresa, enojo, malestar. “Una locura”, deslizaron desde el entorno del equipo, donde reina la sensación de que no se midió con la misma vara. La bronca se potenció al conocerse la pena menor para Andrea Belotti, el delantero de Benfica que recibió apenas dos fechas tras su planchazo brutal a la cabeza de Ayrton Costa. Boca pegó el grito en el cielo y, aunque el club buscará apelar, no le quedará otra que acatar. El reglamento, en ese sentido, no habilita prácticamente ninguna instancia de revisión: “No se podrán presentar protestas contra las decisiones del árbitro sobre hechos sucedidos en el partido.