La frase “meter el perro” es una de las más usadas en la población argentina y no muchas personas saben lo que significa realmente.

La frase de “meter el perro” tiene muchos años de historia
Muchas personas utilizan esta frase en el día a día, pero no todas saben el verdadero significado que hay detrás de esta frase. A continuación te contaremos la razón por la que se comenzó a utilizar y como fue evolucionando su significado a lo largo de los años.
De dónde proviene la frase
La expresión “meter el perro” tiene un origen relacionado con el engaño y el fraude. Existen dos teorías principales sobre su procedencia, ambas asociadas a la cultura popular argentina, donde la frase es muy común.
El fraude de la leña es la versión más aceptada y popularizada por el historiador Daniel Balmaceda. En el pasado, cuando se compraba leña, esta se pesaba en carros.
Algunos vendedores deshonestos, al momento de pesar el carro, distraían al comprador mientras apoyaban la pata de un animal, ya sea un perro o una mula, para aumentar el peso de la mercancía y cobrar de más. De ahí surge la frase “meter el perro” o “meter la mula”.

Muchas personas utilizan la frase todos los días.
Aunque la teoría del fraude con la balanza es la más extendida, existen otras posibles explicaciones para el origen de la frase, propuestas por historiadores como Daniel Balmaceda.
Otra versión sugiere que la expresión se refería a la práctica de adulterar embutidos, como los chorizos, mezclando carne de cerdo con carne de perro. El engaño consistía en hacer pasar una carne por otra, lo que también encaja con el significado de estafa.
También existe una referencia a que la frase podría venir del fútbol, aunque este origen es menos conocido y aceptado.
Cómo se utiliza hoy
Hoy en día, “meter el perro” o “le metieron el perro” se ha convertido en un sinónimo de haber sido engañado o de haber caído en una trampa en cualquier ámbito, no solo en transacciones económicas.

Existe otra teoría con raíces futboleras.
Un modismo es una expresión figurativa cuyo significado no puede interpretarse únicamente por la conjunción de sus palabras; por ejemplo, “por los pelos” significa “apenas se las arregla”. Estas expresiones y frases son interpretadas como absurdas por quienes no las conocen previamente.
